Cuentan que en un futuro lejano, la Tierra se rebeló contra el ser humano y, en apenas pocas semanas, las plantas y los animales destruyeron la civilización, cubriendo el planeta de un inmenso manto vegetal, una enorme selva llamada Mannawinard, de manera que nuestro mundo volvió a adoptar el aspecto salvaje de los tiempos de la prehistoria. Los humanos supervivientes se atrincheraron en unas ciudades de alta tecnología, llamadas dumas, y desde allí se dedicaron a atacar sistemáticamente el bosque para hacerlo retroceder.